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Cosmogonía Nativa

2022

“…Ombú, Ceibo, Timbó, Palo borracho, Chañar y Aguaribay. Seis árboles autóctonos de estas regiones del planeta le brindan a Gradín un repertorio de pigmentos y a la vez le abren el camino hacia un bagaje de propiedades que investiga con fruición desde hace años. En sus palabras, como en sus obras, se fusionan “usos medicinales, capacidades tintóreas y prácticas chamánicas”.
La artista-alquimista explora estos cruces durante largas horas de taller, 
absorta en las sutilezas de procesos regulados por los ritmos propios de las especies con las que elige trabajar…”

Eva Grinstein

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1

Palo borracho
Mujer, madre pegada a la tierra, samuhú, toborochi, árbol de lana. Cuando las fuerzas del mal se enteraron de que un chamán estaba siendo gestado por una estrella y un colibrí, quisieron acabar con él. La luz gestante se escondió dentro del tronco de un árbol, el niño nació y vengó la maldad, pero la
madre quedó pegada a la tierra. Por eso las flores son el contacto de las estrellas con los colibríes. Es la expansión de la belleza y la esperanza en la tierra.

Energía Cósmica: Gestación, maternar.

2

Ombú
Gran sombra que protege a los pequeños brotes del sol. Es una hierba fuera de escala, su esencia indica que debería ser pequeña  pero la empatía la hizo crecer. Generoso. Sus grandes raíces invitan a los niños a treparlo y da cobijo a diferentes mamíferos. Es el  remedio por excelencia de la Pampa  húmeda. Cuida lo que está creciendo.
Energía cósmica: Amistad, empatía, cuidado.

3

Chañar
Femenina sabiduría ancestral, amor de abuela. Con sus dulces frutos se
prepara arrope y harina. Se lo utiliza para tratar afecciones respiratorias, asma,
tos, resfrío, gripe, catarro, entre otras cosas. Es un árbol que atrae a los niños y
a los adultos los conecta con la infancia.

Energía Cósmica: Memorias ancestrales, relatos orales

4

Timbó

Es la oreja que atiende el latir de los seres que se trasladan por la tierra, escucha. Simboliza el amor paterno, siendo proveedor para las criaturas que lo necesitan. Gran desinfectante para las heridas, ya que posee alto contenido de saponinas en sus semillas. 
Energía Cósmica: Padre que atiende.

5

Ceibo
Flor nacional de color rojo y de textura carnosa, remite a un clítoris infusionado
en sangre. Nos conecta con el presente ya que tiene la energía del orgasmo. Se utiliza para tratar problemas sexuales. Sus flores son alimento para pequeños pájaros y mariposas.

Energía Cósmica: Orgasmo, explosión, expansión.

6

Aguaribay
Árbol sagrado, bálsamo medicinal. Guardián de los viajeros y protector de los sueños, su aroma picante aleja a los insectos y su copa ofrece una sombra tamizada de luz verde para el descanso. Posee ambos sexos lo cual nos conecta con el origen: energía vital y creativa. Es un hogar para quien lo precise. 
Energía Cósmica: Principio universal.

En su viaje hacia lo más profundo del mundo natural, Lucila Gradín recolecta sustancias que convidan otras maneras de entender lo que nos rodea. No trae las formas bellas y perfectas de frutos, hojas o flores; trae los tintes que resultan de su maceración. No busca los colores maravillosos que habitan en la superficie del bosque o la pradera: busca y encuentra los tonos más bajos, los invisibles, los que constituyen lo vivo allí donde el ojo humano no está mirando. Ombú, Ceibo, Timbó, Palo borracho, Chañar y Aguaribay. Seis árboles autóctonos de estas regiones del planeta le brindan a Gradín un repertorio de pigmentos y a la vez le abren el camino hacia un bagaje de propiedades que investiga con fruición desde hace años. En sus palabras, como en sus obras, se fusionan “usos medicinales, capacidades tintóreas y prácticas chamánicas”. La artista-alquimista explora estos cruces durante largas horas de taller, absorta en las sutilezas de procesos regulados por los ritmos propios de las especies con las que elige trabajar. Sobre los fieltros o lanas que interviene, y sobre las paredes del propio museo devenido lienzo, los colores de origen vegetal propician una opor- tunidad de redescubrimiento. Los textos elaborados por Gradín abrevan en mitos ancestrales y saberes de las abuelas, invocan energías y rituales sanadores. Es una fiesta cromática, pero también una apuesta a la intros- pección. En esos fragmentos de Naturaleza que reinan en la sala, los árboles hacen calladamente su magia y expanden todo su poder.

Curaduría

Eva Grinstein

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Exposición en Museo MARCO

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